Meta avanza en la modificación de su política de control de contenidos en América Latina al decidir el reemplazo de los periodistas profesionales que integran su red de verificación por usuarios anónimos. Esta transformación busca eliminar los pagos vigentes a los medios participantes y delegar la tarea en la comunidad, a pesar de las advertencias del sector sobre la vulnerabilidad que esto generará frente a las noticias falsas.
Hasta el momento, el trabajo de control está a cargo de colectivos como LatamChequea —una red compuesta por 47 medios latinoamericanos—, cuya labor consiste en monitorear plataformas como Facebook, Instagram y Threads para detectar material engañoso.
Cómo opera actualmente la verificación
Según explicó Laura Sanabria, editora de la sección Detector de mentiras de La Silla Vacía y miembro de la junta de LatamChequea, el proceso actual involucra una metodología periodística rigurosa:
Monitoreo y análisis: Detección de contenidos potencialmente desinformantes en redes sociales.
Calificación formal: Los artículos periodísticos clasifican los contenidos según su nivel de falsedad, uso de inteligencia artificial, potencial de estafa o falta de contexto.
Acción de la plataforma: La información es derivada a Meta para que decida aplicar etiquetas, ralentizar la difusión algorítmica, suspender o bloquear cuentas infractoras.
Como ejemplo reciente de la eficacia de este esquema, La Silla Vacía alertó a Meta sobre la circulación de un video viral con 1,5 millones de reproducciones que mostraba marchas falsas contra el gobierno colombiano, material que la plataforma terminó etiquetando oportunamente como engañoso.
Críticas al nuevo modelo de notas comunitarias
El sistema que Meta pretende instaurar —que ya comenzó a implementarse en Estados Unidos durante 2025 sin una fecha definida aún para su llegada oficial a Latinoamérica— se basa en notas aportadas por usuarios de forma voluntaria, un funcionamiento comparable al de la red social X.
Los especialistas advierten múltiples falencias en este formato:
Tiempos de reacción tardíos: Para que una nota comunitaria sea publicada, requiere la validación de múltiples usuarios de distintas posturas, lo que suele demorar su aparición hasta después de las primeras 48 horas críticas en las que el contenido se viraliza.
Barrera idiomática y de cobertura: Los análisis de plataformas con sistemas similares muestran que la mayor parte de las notas se redactan en inglés, lo que dejaría en una situación de mayor desprotección a los usuarios hispanohablantes ante la falta de colaboradores activos en la región.
Fuente: Ana María Ospina